BULLYING

BULLYING O ACOSO ESCOLAR

Desde el año 2013, el 2 de mayo se celebra el Día Mundial de la lucha contra el Bullying o el Acoso Escolar. El objetivo de la conmemoración anual es concienciar del gran problema que existe actualmente en nuestra sociedad, y que desgraciadamente sufren miles de niños y adolescentes en España.

Debido al aumento de casos que aparecen en los medios de comunicación sobre menores que sufren acoso escolar, son estos mismos medios los que están promocionando campañas en contra del bullying. A todos nos suena el tema “Se buscan valientes”, una canción que se ha utilizado en muchos colegios para animar a los alumnos a denunciar y a no mostrarse indiferentes ante este tipo de situaciones.

Por otro lado, el Ministerio de Educación ha elaborado un Plan Estratégico de Convivencia Escolar, con la intención de prevenir y detectar casos de violencia. Una de las medidas incluidas es la puesta en marcha de un número de teléfono operativo las 24 horas del día para posibles víctimas (900 018 018).

¿Qué señales alertan de que se está produciendo acoso?

Existen diferentes signos que pueden alertar a los padres de que algo le está sucediendo a su hijo o hija. Un bajo estado de ánimo, alta irritabilidad, dificultad para dormir y/o síntomas de depresión y ansiedad relacionados con el entorno escolar pueden ser las primeras señales de que algo no va bien. Si además se observa una conducta de evitación de situaciones sociales, como por ejemplo, cumpleaños, fiestas… y va acompañado de un bajo rendimiento académico e incluso absentismo escolar, es más que probable que el menor esté pasando por una situación a la que no sabe cómo enfrentarse.

Otros indicadores que los padres deben tener en cuenta serían la presencia de lesiones sin aparente justificación o la pérdida de objetos electrónicos o material académico.

 

¿Qué pueden hacer los padres? 

Si después de observar y prestar atención a la conducta del niño se tienen sospechas de que existe acoso escolar, es momento de hablar con el menor y que se sienta escuchado y apoyado. Una buena forma de establecer una buena comunicación sería preguntar sobre cómo se siente en el colegio, más allá de lo académico. En lugar de preguntar “¿Qué has hecho hoy?” o “¿qué has aprendido hoy?” sería más adecuado enfocarse en el ámbito emocional, “¿cómo te has sentido hoy en el instituto?” Esto puede resultar de gran ayuda a la hora de hablar sobre las emociones.

También es conveniente no emitir ninguna clase de juicio hacia él para que confíe en los padres y se anime a contar lo que ocurre. Si no está cómodo hablando de lo que siente es complicado intervenir en este aspecto y ayudarle a adquirir estrategias y herramientas que le permitan enfrentarse al acosador.

Por otro lado, también es importante comunicarlo al centro escolar y hablar con los profesores para ver qué ocurre realmente en el colegio y proteger al menor tanto dentro como fuera del centro.

Todas estas medidas van destinadas a ayudar a los niños que se enfrentan al bullying a diario. Sin embargo, dado todas las consecuencias que supone vivir una situación de acoso, es imprescindible que el niño acuda a un profesional para disminuir los síntomas, adquirir estrategias de afrontamiento y evitar que este problema se convierta en algo más grave en un futuro.